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Macedonio y Carlos Malagarriga

(Carlos GarcÍa , Hamburg: carlos.garcia-hamburg@t-online.de)

En su primer libro publicado, No toda es vigilia la de los ojos abiertos (1928), Macedonio anota (OC VIII 315, al pie):

Me inspira, indudablemente, en la frase, no en el pensamiento, el magnífico e infidente, con el público, no conmigo, Schopenhauer. Y no puedo menos, al despedirme de mi leyente y de él (me hizo gloriosa visita anteayer, y recordando que por fin teníamos la misma edad de autores, y no aquella de veinte años que tenía yo cuando hice conocer Bergson al pensador Malagarriga a cambio de regalarme él a Schopenhauer; villano negocio en el resultado, no en la intención, hice con el amigo) [....].

Aparte de comunicarnos su orgullo autorial, que muestra a Macedonio equiparado al con él confidente Schopenhauer (como en otro pasaje del libro, en que departe amistosamente con Hobbes), el párrafo nos permite una vislumbre en el clima intelectual de su juventud. Malagarriga le da a conocer, hacia 1894, la obra de Schopenhauer (El mundo como voluntad y representación), que tanta influencia tendría en su propio pensamiento. Podemos imaginar, casi, el deslumbramiento del joven Macedonio, y las posteriores charlas y discusiones entre los desiguales amigos (Malagarriga era 17 años mayor).

Para ubicar esa lectura en el contexto de la evolución de Macedonio conviene recordar su indicio autobiográfico en carta a Natalicio González, sin fecha, pero de hacia 1951, en la que Macedonio escribe que recorrió Paraguay en su gran "crisis de los 22 años [es decir, hacia 1896], cuando yo era anarquista spenceriano" (OC II 72). El giro "anarquista spenceriano", que Borges aplicará alguna vez a su propio padre, aparece también decenios más tarde en la contribución de Macedonio para el número cordobés de la Revista Oral (1926; OC IV 46): "En aquel tiempo yo era socialista y materialista, hoy soy anarquista spenceriano y místico". También aquí Macedonio alude al año 1896 aproximadamente (el texto dice que "hace treinta años" visitó ya la ciudad de Córdoba). Al año siguiente entregará su tesis doctoral y dos años más tarde intentará, con varios amigos, fundar una colonia anarquista en el Paraguay...

En esa época tumultuosa, Macedonio tenía, al parecer, trato asiduo con Malagarriga ¿Quién era ese pensador y amigo de la juventud, a quien el Macedonio adulto aludirá con aprecio y respeto todavía en 1934? Una persona polifacética, como sólo supo producirlas el siglo XIX, un personaje digno de ser rescatado del olvido, tanto por su relación con Macedonio como por sus propios méritos.

Carlos Malagarriga y Munner (Barcelona, 1858 ó 1860 / Madrid, 1936) fue en la Argentina de fines del siglo XIX un afamado jurisconsulto que, como tal, apadrinó la tesis doctoral de Macedonio: De las personas (presentada a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociológicas para optar al Grado de Doctor en Jurisprudencia, manuscrita, fechada "Bs. aires Mayo 22 de 1897", aprobada "Bs. aires Junio 11-1897", por A. Montes de Oca y E. Navarro Viola).1

En España, Malagarriga había sido un activo militante republicano, propugnador del movimiento regionalista catalán, miembro del Partido Democrático Progresista de Manuel Ruiz Zorrilla. Se doctoró en 1879, a los 19 años, en Madrid. Entre 1879 y 1888 fue colaborador de los periódicos El Día (1879-1881), El Pueblo (1887) y El País (1888); fue director del diario El Progreso, cuyas tendencias anticlericales y antimonárquicas le acarrearon numerosos procesos y cárcel (donde concluirá la traducción de Le Rêve, de Zola, en el otoño de 1888; publicó un texto sobre el libro: "La última obra de Emilio Zola: El Ensueño": Los Lunes del Imparcial 10, Madrid, septiembre de 1888).

En Buenos Aires, adonde emigró en 1889, colaborará en forma paralela a sus actividades como abogado, en El Correo Español (donde también publicaron, por ejemplo, Rafael Barret, secretario de la Liga Republicana española en Buenos Aires y prolífico escritor, hacia 1917 admirado por el joven Borges; Concha Espina; etc.) y El Nacional. También remite colaboraciones a periódicos y revistas de Madrid. En 1892, funda La Correspondencia de España y más tarde La República Española. Será fundador, también, del Ateneo Iberoamericano, así como director del Centro Català de Buenos Aires.2

Colaboró a partir de 1894 en el proyecto "Biblioteca Obrera", entidad fundada por Juan B. Justo, que se concretó en 1897, y en la cual colaboraron también José Ingenieros y Leopoldo Lugones. Éstos, a su vez, editarán en 1897 el "Periódico socialista revolucionario" La Montaña, en el que colaboraron tanto Malagarriga como Macedonio (que publicó allí "La desherencia", un ajuste de cuentas con el siglo XIX), igual que en El Tiempo.

Con Juan Más y Pí (otro exiliado español),3 Malagarriga fundó en Buenos Aires la "revista mensual hispanoamericana" La obra.4

Entre sus numerosos libros figuran: La economía y el derecho (Madrid: La Guirnalda, 1880); Código penal de la República Argentina comentado por los fallos de la Excma. Camara de Apelaciones de la Capital, ordenados por el Dr. Carlos Malagarriga (Buenos Aires: F. Lajouane, 1896); Una causa célebre. Proceso Parsons. Buenos Aires, 1896 (acerca de un sonado e ignominioso proceso seguido a algunos trabajadores norteamericanos, que terminó con inmerecidas penas de muerte, por motivos políticos); Prosa muerta: herbario de artículos políticos. Propaganda republicana. Solidaridad con algunos más literarios (Buenos Aires: Librería La Facultad, Juan Roldán, 1908), Textos legales anotados por el Doctor Carlos Malagarriga (Buenos Aires: Jesús Menéndez, 1919-1930; el editor y librero Menéndez era también un exiliado español).

(Se le atribuyen otros textos de derecho comercial, pero creo que hay en ello confusión, y que algunos de ellos, cuando menos, pertenecen a otro jurisconsulto, Carlos C. Malagarriga, nacido en 1891.)5

Malagarriga tradujo además algunos libros del francés: Alphonse Daudet: El académico (Madrid: Fernando Fé, 1888), Martin Dedeu: De dos fuentes. Poesías (traducción y prólogo de C. Malagarriga, Buenos Aires: Imprenta A. Grau, 1908); Emile Zola: El Ensueño (Madrid: Fernando Fé, 1888); Henri Bergson: La evolución creadora (Madrid: Renacimiento, 1912; Montevideo: Claudio García y Cía, 1942). También tradujo del prolífico novelista Jorge Ohnet (Georges Ohnet, 1848-1918) El doctor Rameau, de 1888 (Buenos Aires: Biblioteca de La Nación, 1909, volumen 237).

En Buenos Aires, Malagarriga publicó en Nosotros los siguientes textos: "Filosofía bergsoniana y catolicismo": Nosotros 58-59, 221, Buenos Aires, octubre-diciembre de 1927, 5-13; "Filosofía bergsoniana; notas lexicológicas de un traductor": Nosotros 68, 253, Buenos Aires, junio de 1930, 322-338 [sobre L’Èvolution créatrice, por él traducido en 1912 como La evolución creadora]; "La música en la obra de Proust": Nosotros 70, 258, Buenos Aires, noviembre-diciembre de 1930, 189-219 [estudio y traducción de algunos textos de Proust]; "Fray Julián Benda; un enigma literario. Los intelectuales españoles": Nosotros 72, 266, Buenos Aires, julio de 1931, 292-297 [sobre un artículo de Azorín en La Prensa del 12 de julio de 1931].

Malagarriga es también el autor de "De mi archivo": Revista Multicolor de los Sábados 11, Buenos Aires, 21-X-33, 4 (revista dirigida por Borges y Petit de Murat, en la cual también colaboró Luisa Sofovich, esposa de Ramón Gómez de la Serna).

Puesto que Malagarriga estaba relacionado con Juan Más y Pí, es probable que a través suyo Macedonio tuviera contacto con Almafuerte, Evaristo Carriego, Charles de Soussens, Alberto Ghiraldo (quien publicaría textos de Macedonio en el primer Martín Fierro, de 1904) y otros miembros de la bohemia porteña.6

Aparte del texto citado al comienzo, proveniente de Vigilia, encuentro dos menciones de Malagarriga en la correspondencia de Macedonio; ambas proceden de su epistolario con Ramón Gómez de la Serna, aunque en el primer caso la referencia aparece desvirtuada en las Obras Completas por un error de lectura de la editora o por errata.

En una carta a Ramón del 1 de febrero de 1932 (OC II 55), Macedonio dice:

En esa casa [de Consuelo Bosch de Sáenz Valiente] conocimos a Benavente y también al actual Diputado republicano S. Picayo, inteligente y de mucha cordialidad, que se está señalando en Madrid, al par del gran amigo y espíritu, Malarriaga.

Entiendo que Macedonio alude a Malagarriga, ya que el contexto es muy similar al de otra carta de Macedonio a Ramón, del 13 de enero de 1934 (el pasaje en cuestión falta en OC II 53-54, donde figura, sin fecha, una versión no enviada de esta carta; accedí a una copia del original recibido por Ramón gracias a Gladys Ghioldi y Martín Greco, Buenos Aires):

Saludos a Malagarriga y [ilegible] Picayo el Diputado; sé es su amigo; lo conocí en Casa Bosch.

Malagarriga se encontraba por esas fechas en Madrid, adonde había pasado en 1931, y donde falleció a fines de 1936, durante el cerco de la ciudad por las tropas franquistas.

El escritor Manuel Gálvez, de quien Malagarriga fuera amigo, lo menciona algunas veces en sus memorias (Recuerdos de la vida literaria, I, Amigos y maestros de mi juventud. En el mundo de los seres ficticios. Buenos Aires: Taurus, 2002). La última mención sugiere que, a pesar de sus ideas republicanas, Malagarriga fuese asesinado por los "rojos":

Carlos Malagarriga: liberal, republicano, jurisconsulto, hombre de letras y de ingenio, traductor de Bergson y que veintitrés años más tarde, en el Madrid de Azaña y de Giralt, desaparecería víctima de la barbarie roja, sin que nunca se supiese algo de él.

Pero Gálvez, católico y nacionalista, era simpatizante del franquismo; su informe no es de fiar.

Una plazoleta de Buenos Aires lleva hoy el nombre de Carlos Malagarriga (véase Carlos Malagarriga. Discursos pronunciados el 28 de diciembre de 1960 al descubrirse una placa alusiva en la plazoleta designada con su nombre por Ordenanza Municipal nº 16-354. Buenos Aires, 1961).

La amistad entre Macedonio y él debe ser tenida en cuenta al estudiar los intereses y las opiniones políticas de Macedonio.

Carlos García
(Hamburg, septiembre de 2004)

Notas

1 Aunque era obligatorio entregar la tesis en forma de libro, Macedonio logró ser dispensado de esa obligación. El original se conservaba en la colección Candiotti, tomo 134, Ms Nº 249.838 de la Biblioteca Nacional, Buenos Aires, de donde fue robada. Entretanto recuperada, aguarda aún publicación.

2 Setty Alaoui Moretti: "Traductions espagnoles de Zola. Notice biographique du traducteur: Malagarriga y Munner, Carlos": URL: [http://gallica.bnf.fr/Zola/RecepAdap/traduction4b.htm], recogido en internet el 5 de enero de 2005.

3 Juan Más y Pí (878-1916) fue un periodista, ensayista y cuentista catalán radicado en Buenos Aires desde comienzo de siglo. Al banquete que le ofreció la revista Nosotros en 1908 asistieron Macedonio Fernández, Jorge Guillermo Borges (padre de Jorge Luis), Evaristo Carriego y otras personalidades. Más y Pí fue además un entusiasta receptor del futurismo de Marinetti; con Rubén Darío fue de los primeros en publicar artículos sobre el tema en Buenos Aires, apenas surgido el movimiento en Italia. Al respecto, véase el revelador artículo de Patricia Artundo: “El futurismo en Buenos Aires: 1909-1914”. Terceras Jornadas Estudios e Investigaciones. Europa / Latinoamérica. Instituto de Teoría e Historia del Arte “Julio E. Payró”. Facultad de Filosofía y Letras. UBA. Septiembre de 1998.

4 Emilia de Zuleta: Relaciones literarias entre España y la Argentina. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1983, 19-20; Zuleta menciona fugazmente a Malagarriga también en Españoles en la Argentina. El exilio literario de 1936. Buenos Aires: Atril, 1999, 16. Acerca de la revista La Obra, véase Nosotros XVIII.72, Buenos Aires, abril de 1915, 111.

5 De autoría dudosa son, a mi entender, los siguientes títulos: La unificación internacional de la letra de cambio (Buenos Aires: Ed. Rosso, 1916); Código de comercio comentado según la doctrina y la jurisprudencia (Buenos Aires: Ed. J. Lajouance y Cia, 1917); Derecho comercial argentino. Código (Buenos Aires, 1922); Apuntes de derecho comercial (Buenos Aires, 1924); Manual de derecho argentino (Buenos Aires, 1927). Alguno de ellos tuvo varias reediciones.

6 Cf. Dieter Reichardt ("Humano ardor de Alberto Ghiraldo: la novela autobiográfica de un anarquista argentino": Bert Hoffmann, Pere Joan i Tous, Manred Tietz (eds.): El anarquismo español. Sus tradiciones culturales. Frankfurt am Main / Madrid: Vervuert / Iberoamericana, 1995, 305, n. 5): "Al lado de Ghiraldo hay que mencionar a otros escritores como José de Maturana, Florencio Sánchez, Rodolfo González Pacheco, Juan Más y Pí, Alejandro Sux, Evaristo Carriego, etc., que forman parte de lo que se ha llamado la bohemia roja. Cf. Alfredo de la Guardia: Rodolfo González Pacheco (Buenos Aires, 1963), p. 20." (El santo ácrata González Pacheco, autor de teatro y miembro de famosas tertulias, dirigió las revistas anarquistas Germinal e Ideas y figuras.)

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