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Macedonio, "Elena Bellamuerte" y "Otra vez"(Carlos GarcÍa , Hamburg: carlos.garcia-hamburg@t-online.de) |
| No discutiré aquí la difundida opinión según la cual el poema "Elena Bellamuerte" es uno de los más logrados de Macedonio, o uno de los más intensos de la lengua castellana, sobre todo porque no me ocuparé aquí del poema devenido famoso bajo ese título, sino de otro, aparecido en 1926, que fue el primero que ostentó ese título en letras de molde. Según quiere la leyenda, Macedonio escribió la primera versión del poema poco después del fallecimiento de su esposa, que tuvo lugar en mayo de 1920. Esa primera versión se habría perdido poco después, para reaparecer en 1940, en el estudio jurídico de Palacios Hardy, en el cual Macedonio había trabajado decenios atrás. En el intervalo, Macedonio habría intentado reconstruir de memoria el viejo poema, sin lograrlo del todo. Ese texto sería el que figura en las Obras Completas (7, 110-111) bajo el título "Otra vez". (Este poema aparece fechado allí como procedente del año "1920". Como se verá, ello no es correcto.) Puesto que he accedido, gracias a la gentileza del entre tanto fallecido Adolfo de Obieta, a material inédito relacionado con algunos textos de Macedonio, creo útil decir unas palabras acerca de la génesis de dos versiones de otro poema, porque muestran paradigmáticamente los riesgos que implica una edición no profesional de manuscritos para quien aspire a una lectura genética de la obra de Macedonio en el estado en que ésta es accesible hoy. En algún momento hoy imprecisable, Adolfo de Obieta pasó a máquina el texto del poema "Versos confesionales" tal como había aparecido en Proa 3 (julio de 1923), firmado allí por "Santiago Juárez".1 Al final de esa copia, Obieta agregó, basándose probablemente en recuerdos de Macedonio: "(1920)", lo cual sugiere que el poema fue escrito poco después de la muerte de Elena de Obieta – aunque del texto mismo se infiere cierto lapso entre ese incidente y la escritura. En otra ocasión, también de fecha imprecisable, Obieta agregó, a mano y con bolígrafo, los datos completos de la fuente impresa. Macedonio, a su vez, releyó esa copia y la corrigió con lápiz, introduciendo variantes ya desde el título. Esa versión corregida de "Versos confesionales" fue publicada en 1953 y luego recogida en las Obras Completas (7, 104) bajo el nuevo título, "Cuando nuestro dolor fíngese ajeno", fechada asimismo en "1920". Según se desprende de lo dicho hasta aquí, "Cuando nuestro dolor fíngese ajeno" no es, en sentido estricto, de "1920", a pesar de que se lo afirme en las Obras Completas. El poema es, por el contrario, una variante tardía, de fecha incierta, probablemente de la segunda mitad de la década del 30 o incluso posterior, del poema "Versos confesionales", aparecido 1923 en Proa, basado a su vez en un texto que puede haber sido de 1920 o no, según se confíe en la memoria de Macedonio y/o en la de Obieta. Como fuere, representa el último estadio del poema tal como Macedonio lo corrigiera por postrera vez, y no el estadio primigenio, como sugiere su datación en Obras Completas. Algo similar puede aplicarse a gran parte de los textos de Macedonio publicados póstumamente. La sensación de atemporalidad que sobreviene a quien lee a Macedonio surge, en parte, gracias a esa práctica en común con su hijo: en rachas separadas entre sí por varios años, Macedonio ha revisado (a menudo, a instancias de y con la colaboración de Adolfo) sus antiguos papeles, y compuesto nuevas versiones, que no siempre aparecen fechadas correctamente. Por cierto, hay argumentos relacionados con la poética de Macedonio que sugieren intencionalidad en esa confusión de fechas (sobre todo en los textos novelísticos), pero hay en todo ello, también, un momento involuntario, procedente de la práctica laboral con su hijo y colaborador, y de la práctica editorial de ella derivada. El asunto no podrá ser estudiado en profundidad, temo, mientras no se disponga de una edición completa y fehaciente de todos los testimonios. Recién a partir de allí se podrá intentar reconstruir el stemma de cada texto y las viscisitudes por las cuales atravesó. Esa tarea será para filólogos, si es que para ese entonces quedan algunos en nuestras "desmanteladas repúblicas"... El excurso ha sido necesario, para que se comprenda mejor lo que sigue. Reconstruyo así lo ocurrido con "Elena Bellamuerte": Macedonio escribió "Elena de Obieta Bellamuerte" en 1920 (tal el título completo del original, que consta de 5 páginas), perdiendo luego de vista ese manuscrito, recuperado en 1940 y conservado hoy en su archivo póstumo. Es el que se reproduce, con ligeras variantes tipográficas, primero en una plaquette aparecida en La Plata en 1940, luego en Sur (número 76, enero de 1941, 14-20 y en número 332-333, 1973, 39-43), y finalmente, tras ornar algunas antologías de trabajos de Macedonio, en las Obras Completas (7, 99-102). Cambio de escena. En la sección "Noticias de nuestro mundo literario" de la revista El Hogar del 30 de abril de 1926, un autor anónimo anota que los talleres gráficos El Inca están "ultimando la impresión de un libro antológico acerca de la nueva poesía de América. Se titulará Índice de la [nueva] poesía americana y estará prologado por Alberto Hidalgo, Vicente Huidobro y Jorge Luis Borges." A pesar de lo que usualmente se asegura, ni Borges ni el chileno Huidobro tuvieron parte en la selección del material, que fue obra exclusiva de Hidalgo.2 En mayo de 1926, Macedonio escribe en carta a Hidalgo (2, 82):3
En su contexto histórico, leo ese pasaje como una alusión al inminente libro recopilado por Hidalgo, para el cual Macedonio remite ese "poema grave", que debe haber sido el que nos ocupa, y que, desde luego, no pretende reconstruir de memoria el anterior, como quiere la tradición, sino es una obra autónoma. Poco después de remitir a Hidalgo el trabajo aludido, Macedonio vuelve a escribirle una carta (sin fecha, pero de hacia junio-julio de 1926; 2, 86):
En ese volumen, cuyo colofón es del 30 de julio de 1926, aparecieron finalmente tres textos de Macedonio: "El Recién Venido", "Elena Bellamuerte" y "Deunamor el No-Existente Caballero (Novela de nuestra total Esperanza)". La prosa poética allí titulada "Elena Bellamuerte" no es, sin embargo, idéntica al texto que bajo el mismo título se publicará en la década del 40. Por el contrario, es casi idéntico al que figura en las Obras Completas bajo el título "Otra vez", que sólo se diferencia por algunas expansiones y cambios de su predecesor. Reproduzco a continuación el texto aparecido 1926 en el Índice de Hidalgo (1926, pp. 84-86).6 Recojo en notas al pie de página las variantes de la versión titulada "Otra vez" en 7, 110-111:7 |
ELENA BELLAMUERTE8No eres tú, Muerte,9 quien por nombre de misterio10 logre hacer pálida mi mente cual a los cuerpos haces. Nada eres y no la Nada. Amor no te conoce poder y pensamiento no te conoce incógnita. No es poder tuyo azorar la luz de mi pensar: aunque de mejillas y rosas caiga el tinte, tributo antiguo a11 la hacendosa, ingenua Siega, que es el sencillo engaño donde tu simplicidad se complace. Mortal te veíamos Muerte, y en todo día veíamos más allá de tí. Y aunque una vez la dije:12 "Por que no mueras" Con13 rosas apartaré de tí a la Simple14 Muerte es Beldad. Sólo de amor es Muerte y es la Beldad de Amor. Cual me lo hizo aprendido la Amorosa, la sabia niña por haber más amor ida, por inquietar de muerte mi amor probándolo de ausencia y de espera. Fue de amor Persona19 la que partió sin muerte, en quien fue último el sonreír, sí en nosotros el llanto; certeza en ella de amor y perennidad las lágrimas a su fuente volvió, mientras lloramos todo, perdidos en cortesía y miedo de certidumbre tanta en pecho de niña que instante a instante se alejanaba, y se hizo oculta por haber más amor; y, en hora última de mujer, envolvió en luz de su primer día terreno su frente la Engañosa,20 –la fingidora de muerte por hacerme más suyo– para mostrarme a mí –cual todo amor lo anhela– en el llegar y en el partir. Pues fue tardío en la "vida" nuestro encuentro, y, cual todos amantes, sufriéramos de que21 de nuestra infancias mutuos testigos no fuimos. Y así,22 con sonrisa y rubor, cual doncella que primera cercanía
de amor presiente, recogióse a sonreída muerte la mente por arriba
de Dios fingidora, en engaño ternísimo,23 invento no sabido de pasión
que me confunde y dobla de dolor mi ser24 cuando mi memoria se da más a lo
que vi que a lo que veré. - - - - -
Por todo lo dicho hasta aquí, parece legítimo suponer que el texto de 1926 se publicó en base a un manuscrito de Macedonio, del cual éste conservó copia, que a su vez fue corregida para las reediciones de 1940 en adelante. Carlos García
(Hamburg, 25 de octubre de 2005) |
Notas |
| 1 Menos modesto que él, no silenciaré, como hace con las suyas cierto "biógrafo" de reojo, la fuente de las elucubraciones de los tres párrafos siguientes: Carlos García: Correspondencia Macedonio-Borges, 1922-1939. Crónica de una amistad. Buenos Aires, 2000. Revelé allí la identidad entre Macedonio y "Santiago Juárez". 2 Véase mi trabajo "El Índice de Hidalgo": Álvaro Sarco, ed.: Genio y figura de Alberto Hidalgo. Materiales para su estudio. Lima. Talleres tipográficos, 2006. 3 Preparo una edición anotada de ese epistolario. 4 "El 'Capítulo siguiente' de la autobiografía de Recienvenido (De autor ignorado y que no se sabe si es bueno)": Proa 4, noviembre de 1924; Papeles de Recienvenido 1929, 57-64 (aquí bajo el título "...no se sabe si escribe bien"). El texto finalmente recogido por Hidalgo en su antología sería otro de la serie Recienvenido, el primero: "El Recien venido (Fragmento)". 5 No cabe duda que Hidalgo optó por el poema, ya que valoraba trabajos inéditos. Así lo dice en carta inédita al uruguayo Silva Valdés, del 1 de junio de 1926, al solicitarle colaboración: "Que eso sea rigurosamente inédito –se puede publicar al día siguiente, eso ya no nos importa". 6 Gracias, una vez más, a Martín Greco. 7 OC agrega al final la fecha "(1920)" – indicación que considero errónea, como expliqué más arriba. 8 Otra vez 9 No eres, Muerte 10 Misterio 11 tributo a 12 En OC no hay renglones en blanco entre los siguientes versos. 13 con 14 OC agrega un verso: –a la que llamo Simple porque cree matar– 15 rosas. 16 pronto 17 ostentará 18 OC agrega los siguientes versos: viendo en Dolor a hojas de las Rosas./ Porque no mueras/ con rosas apartaré de tu camino/ la hora pálida. A Muerte/ daréle a morder de sus pétalos mortales, un día y otro./ Quizá logre que así/ ella olvide tener hambre de tus mejillas./ Dura visión: en boca de Muerte mordidas rosas/ pero será así que su mirada/ lejos de tí pondrá. 19 persona 20 más amor; y envolvió en luz de su primer día terreno su frente la Engañosa 21 sufriéramos que 22 así 23 sonreída muerte la fingidora a altura y genio igualando a Dios, 24 dobla ante la frágil forma tan fuerte irguiéndose 25 crudísima de su cálido ser 26 Y "En 27 En OC esta línea y la siguiente conforman una oración. 28 mas: 29 a la espera al dar ella, y no yo, el paso de Ausencia. |