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Edición crítica de un texto de Macedonio:

“El accidente de Recienvenido” – y una yapa.

(Carlos GarcÍa , Hamburg: carlos.garcia-hamburg@t-online.de)

En su edición de “El accidente de Recienvenido” incluida en el volumen IV de las Obras Completas de Macedonio Fernández, su hijo Adolfo de Obieta anotó al final “1922” como fecha en la cual surgió el texto (dato que no consta en la primera edición, de 1944, Papeles de Recienvenido y Continuación de la nada).

El desprevenido lector es conminado a suponer, como lo hice en la bibliografía de mi libro Correspondencia Macedonio-Borges 1922-1939. Crónica de una amistad (Buenos Aires, 2000, p. 270), que el texto procede de un manuscrito así fechado por el autor mismo o con su venia – pero el aserto sería, según he comprobado entretanto, erróneo: una versión temprana del texto, que ya contiene casi todos los elementos de la publicada, y que es, obviamente, su modelo, figura en un cuaderno de Macedonio, de tapa negra y sin nombre, cuyos folios fueron numerados por mano ajena (probablemente por su hijo Adolfo, gracias a quien pude ver, en 1998, un total de 45 cuadernos y libretas de Macedonio, del periodo 1905-1951).

Acerca del soporte en cuestión, Obieta anotó: “Este cuaderno –empezado por cada extremo, como casi todos los de M.F., y por tanto con doble numeración (1 a 47 y 1x a 26x)– sirvió originalmente para anotaciones domésticas o familiares de Adolfo Antonio Fernández del Mazo, hermano de Macedonio (1876). Datos sobre bienes de familia, parientes, informaciones útiles, etc. Se ve que Macedonio lo adopta como propio en 1922 o 1923...”.1

Esas indicaciones cronológicas pueden ser precisadas: Macedonio comenzó a utilizar el cuaderno de su hermano para anotaciones propias hacia noviembre de 1922 (según nota sobre la cesión de un terreno hecha el 9 de noviembre de ese año; cf. página 1x-a), pero más decididamente a partir de febrero de 1923, como sugiere una breve nota de página 4x-a, con la cual Macedonio parece tomar oficialmente posesión del cuaderno: “MF Feo 1923”.

En la tapa, el cuaderno tiene una etiqueta, pegada en ella por Obieta, con la fecha “1922-1923” escrita a máquina. La mayor parte de las pocas fechas mencionadas en el cuaderno apunta, sin embargo, a un asiduo uso posterior: noviembre de 1923 (13); 25 de enero de 1924 (19a); febrero de 1924, 28 de abril de 1924 (19); julio-agosto de 1924 (31a); 20 de noviembre de 1924 (9); 27 de agosto de 1925 (21). Por todo ello, rebautizo este cuaderno como “1922-1923/25”. A mi modo de ver, la mayor parte de las notas de Macedonio son del año 1924.

(En cuanto a la paginación aquí utilizada: “a” designa la página izquierda del cuaderno abierto; “b" la derecha, en el orden usual de lectura. Las páginas numeradas “x” comienzan de atrás para adelante en el cuaderno. El sistema es el mismo, pero espejado, es decir: 1x-a es la página derecha, 1x-b la izquierda, etc.)

Los textos de Macedonio contenidos en el cuaderno son heterogéneos: como en muchos otros, hay notas sobre la salud, sobre biología, sobre temas filosóficos, y variantes de textos literarios publicados en revistas y/o en libros.

El texto original de “El accidente de Recienvenido” comienza, sin título, en página 14x-a, pasa a 15x-b y concluye en 15x-a (se ve interrumpido en esta última por otro breve texto sin relación con él). Por su ubicación, considero que no es del año 1922, según afirmara Obieta, sino posterior a febrero de 1923 y muy probablemente del año 1924.

Al comparar el texto del cuaderno con el impreso, se advierte de inmediato que el primero carece de los signos tipográficos que en el libro denotan diálogo, interrogación, exclamación... Todo ello, sumado al ductus de la pluma, sugiere que el autor estaba en plena euforia creativa, y no transcribiendo algún manuscrito previo.

Ignoro si alguna versión de este texto perteneció al conjunto de manuscritos que Macedonio pasó a Evar Méndez en 1929, para el libro que se convertiría en Papeles de Recienvenido. La primera versión impresa, en todo caso, es la de la reedición aumentada de Papeles de Recienvenido, aparecida en 1944 en Editorial Losada por mediación de Ramón Gómez de la Serna y Guillermo de Torre (aquí abreviada PR44).

Para esa edición, Macedonio pulió el texto, despojándolo de algunas pocas partes superfluas, que disminuían su efectividad.

Compárese sobre todo el comienzo, donde el ripio de la primera frase del manuscrito es extirpado al pasar al libro:

Me di contra la vereda en defensa propia
En defensa propia indagó 1 agente
No en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente
[Cuaderno 1922-23/25: 14x-a]

—Me dí contra la vereda.
—¿En defensa propia? —indagó el agente.
—No, en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente.
[PR44: 57]

La otra grave diferencia entre manuscrito y libro es la perspectiva elegida por el narrador. En el manuscrito, el texto está en primera persona; en el libro, en tercera:

La cornisa de la vereda... apunta 1 reporter, le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera circunvolución izquierda asiento de la palabra
Y del periodismo insinúo

[Cuaderno 1922-23/25: 14x-a]

—La cornisa de la vereda —apuntó un reportero— le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera circunvolución izquierda, asiento de la palabra...
—Y del periodismo —insinuó el accidentado.
[PR44: 57]

Otro ejemplo:

Empiezo a sulfurarme y los increpo en fin
[Cuaderno 1922-23/25: 14x-a]

En fin, Recienvenido empieza a sulfurarse y los increpa:
[PR44: 58]

La última cita denota, a su vez, el tercer gran cambio practicado por Macedonio: el manuscrito no menciona a Recienvenido, que sólo figura en el texto impreso (tres veces: en el título, aquí y en página 59). Es cuestionable, por ello, si este pasaje pertenecía al primigenio ciclo de Recienvenido (de hecho, Macedonio no lo publicó en la primera edición de Papeles de Recienvenido, aunque quizás por decisión de Evar Méndez. Mostré en otro trabajo, por lo demás, que el Recienvenido de 1929 no tiene relación alguna con la novela de ese título planeada a comienzos de la década y promocionada por el joven Borges).2

Tras esta sumaria descripción del material, reproduzco, primero, el texto manuscrito, sin título, contenido en el Cuaderno 1922-23/25, luego la versión impresa, y allí, en notas al pie, las variantes entre ambas.

Manuscrito

[Fuente: Cuaderno 1922-23/25, p. 14x-a / 15x-b. A. de Obieta anotó: “p. 15 ed. 1967”, aludiendo a que el texto fue recogido por él en Papeles de Recienvenido. Poemas. Relatos. Cuentos. Miscelánea. “Advertencia” de Adolfo de Obieta. Buenos Aires: CEDAL, 1966, 21967 (Serie del encuentro, 1).]

Me di contra la vereda en defensa propia

En defensa propia indagó 1 agente

No en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente

La cornisa de la vereda... apunta 1 reporter, le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera circunvolución izquierda asiento de la palabra

Y del periodismo insinúo

Que ha recobrado en este momento El artesonado de la acera...

No se culpe a nadie, propongo, de...

No es para tanto amigo n

De mi pronta mejoría, prosigo... Ruego al señor reportero q figure algo en la noticia de "decúbito dorsal".

No hay necesidad: los operarios {tipógrafos} lo ponen siempre.

¿Se me dirá si me puedo levantar sin deslucir la noticia de mi suicidio?

¿Iban mal sus negocios?

Nada de eso: la única dificultad ha sido el cordón de la vereda.

Puedo anotar decepci oposición de familia a su noviazgo

Otro insiste en que había mediado agresión y me ruega

Alguien ilegible Vd. {ilegible} un desconocido desde mucho tiempo atrás para Vd. avanzó resueltamente y desenfundando [15x-b] un cordon de vereda Smith-Wesson me lo disparó

Empiezo a sulfurarme y los increpo en fin Yo estaba aqui antes que Vds y mis informes son mas anticipados Porque es descredito para una gran cuidad de canillitas footballeros que cualquier común accidentado los supere en agilidad y llegue siempre al lugar del accidente antes que todo otro vecino de Buenos Aires. La rapidez con que se improvisa una concurrencia en redor de un asesinado robado o derribado evidencia el esfuerzo de amor propio con que toda la población quisiera demostrarse superior en ligereza de piernas a la víctima Voy a darles un resumen publicable:

Voy Yo caí: fue en ese momento que me encontré en el suelo Ninguna persona había

Estaba yo. Y yo. Y yo dicen los reporteros.

Muy bien. No imaginando que hubieran tantas personas en torno mío que me precisaran, invertí unos minutos de desmayo en estarme quieto sin apresuramiento. Cuando desperté, me supuse o que había recibido parte de la vereda en la cabeza, o que había leído algún tomo de estadística o algún capítulo de Literatura Obligatoria de la Ilíada o el cielo del Dante. Rodeado, en las cuatro direcciones de la instrucción pública, N. S. E. y O., por infinitas personas en número [15x-a] de setenta que habían abandonado importantes negocios para para [sic] formarme un cinturón zoológico suburbano, se llamó a la Asistencia Pública, para que me trajera un vaso de agua que nunca llegó.

Retardo de la Asistencia Pública anota reporter

Algo de delirio, otro.

[Aquí figuran unas líneas que no guardan relación con el tema.]

// No obstante la falta de horario, el accidente es la única cosa q yo nunca he visto desperdiciar; el agua caliente, el fuego, desperdiciamos con frecuencia, po siempre alrededor de alquel he visto a mch personas q están juntando al accdt, rodeándolo para q no se filtre y desparrame, formando un círculo tan pft como pft es el centro de él formado por la persona más o menos completa en el momento q ha tomado el papel de acctd.

[La página finaliza con una línea de lectura dudosa, que podría pertenecer a este texto, aunque no es recogida en la versión impresa:]

Lo mas triste son los accdt no entero, el accdt en entero cdo

Texto impreso

EL ACCIDENTE DE RECIENVENIDO3

—Me dí contra la vereda.4

—¿En defensa propia? —indagó el agente.5

—No, en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente.6

—La cornisa de la vereda —apuntó un reportero— le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera circunvolución izquierda, asiento de la palabra...7

—Y del periodismo —insinuó el accidentado.8

—Que ha recobrado en este momento. —Y sigue redactando el periodista:—El artesonado de la acera...9

—No se culpe a nadie, propongo...10

—No, eso es para suicidarse.11

—De mi pronta mejoría, quería decir. Ruego al señor reportero que figure algo en la noticia de "decúbito dorsal".12

—No hay necesidad: los operarios tipógrafos lo ponen siempre. O si no, ponen: "base del cráneo".13

—¿Se me dirá si me puedo levantar sin deslucir la noticia de un suicidio?14

—¿Iban mal sus negocios?15

—Nada de eso: la única dificultad ha sido el cordón de la vereda.16

—¿Puedo anotar oposición de familia a su noviazgo?17

Otro insiste en que había mediado agresión y le ruega aclare si se interponía "un viejo resentimiento".18

—Alguien, un desconocido desde mucho tiempo atrás para usted, avanzó resueltamente y desenfundando un cordón de la vereda Colt-Browning se lo disparó.19

En fin, Recienvenido empieza a sulfurarse y los increpa:20

—Yo estaba aquí antes que ustedes y mis informes son más anticipados! Voy a darles un resumen publicable:21

"Yo caí: fuí derribado por el golpe de la orilla de la vereda; sin embargo, no necesitaba ya serlo, pues mi cabeza salió a recibir el golpe yéndose al suelo.

"Caí; fué en ese momento que me encontré en el suelo. Ninguna persona había.22

—¡Estaba yo!

—Y yo.

—Y yo —dicen los reporteros.23

—Muy bien. No imaginando que hubieran tantas personas en torno mío que me precisaran, invertí unos minutos de desmayo en estarme quieto sin apresuramiento. Cuando desperté, me supuse o que había recibido parte de la vereda en la cabeza, o que había leído algún capítulo de Literatura Obligatoria del Mío Cid o el Cielo del Dante. Rodeado, en las cuatro direcciones de la instrucción pública, N. S. E. y O., por infinitas personas en número de setenta que habían abandonado importantes negocios para formarme un cinturón zoológico suburbano, se llamó a la Asistencia Pública, para que me trajera un vaso de agua que nunca llegó.24

—Retardo de la Asistencia Pública —anota un cronista.25

—Algo de delirio —otro.26

—¿Me permiten? —siguió Recienvenido—. No obstante la falta de horario, el accidente es la única cosa que yo nunca he visto desperdiciar; el agua caliente, el fuego, desperdiciamos con frecuencia, pero siempre alrededor de aquél he visto a muchas personas que están juntando al accidentado, rodeándolo para que no se filtre y desparrame, formando un círculo tan perfecto como perfecto es el centro de él formado por la persona más o menos completa en el momento que ha tomado el papel de accidentado.27

Si bien relativamente corto, este texto permite una serie de vislumbres en la trastienda de Macedonio. Ya la nerviosa y enrevesada letra del original transmite una impresión diferente a la que suscitan las pulcras páginas impresas (aunque debo hacer notar que otros pasajes del cuaderno son aún menos legibles).

Del periodo 1924-1929 subsisten varios cuadernos de Macedonio, con los cuales trabajaba, en parte, paralelamente. Recién el desciframiento de todos ellos permitirá observar en detalle los vaivenes de su producción. Pasajes que pertenecían originalmente a „El accidente de Recienvenido” son trasladados, al publicarse, a otros textos. Macedonio utiliza sus disparatadas notas como cantera, de la que ya extrayendo, según sus conveniencias, párrafos enteros. En otras páginas de este y otros cuadernos ensaya diferentes maneras de relatar un chiste. Muchos de los motivos aquí recogidos figuran con insistencia en varios cuadernos. Dos en especial, la caída / el accidente y el cumpleaños, son trabajados una y otra vez.

La menuda historia aquí reconstruida muestra, además, que en el futuro habrá que aplicar más cuidado al datar textos de Macedonio, ya que la abnegada acción de Adolfo de Obieta no ha sido infalible (mostré otro ejemplo en mi arriba citado libro, páginas 76-80 y 88).

Carlos García
(Hamburg, septiembre de 2004)

Yapa: Agrego otro pasaje del mismo cuaderno (página 13x-a), porque muestra, a fortiori, la fluidez de los proyectos macedonianos. En un texto escrito también, presumiblemente, en 1924, Macedonio anota:

Recienvenido

Que yo, cuando en la juventud crédula me asomaba por allí, por la Odisea, la Ilíada a las pocas pgn ya estaba tan atemorizado por la furia de golpes y ferretería que en cada capítulo ocurre y hace temblar los montes vecinos que me agachaba ilegible con tan invencible miedo como el valor de Aquiles, creia necesario atajarme algun feroz golpe desocupado q. pudiera tocarme e inclinaba tanto la cabeza, que alguien se hubiera figurado q. la lectura me fatigaba y quizá adormecía. Muy lejos de dormir estaba vigilante mi espiritu atisbando la mas modesta oportunidad de escapar y alejarme de tanto y tan enceguecido heroe: después confundía un poco el furor de Aquiles con el talón de Aquiles y si no No he vuelto a leer una palabra de aquellos magnificos poemas para no borrar desmejorar el encanto de la primera impresion y aun ya entonces fui tan prudente q. no pase del primer capitulo - Lugones que creo ha conseguido leer dos capitulos enteros y traducido toda la obra tan magnificamente y sin ahorro alguno de fraccion alguna de los pasajes siderurgicos y atronantes que ya despues de esto no creo que haya sido escrito nunca en griego el original ni expresada en español antiguo sino en español futuro q. le es tan familiar a Lugones.

Lo interesante es que al publicar ese texto, Macedonio lo atribuyó a la serie del "Bobo de Buenos Aires", en vez de a la de Recienvenido, para la cual había sido escrito: en la versión impresa ocupará apenas dos párrafos de un texto más largo, titulado 'Señor Director del difundido diario', que forma parte, a su vez, de la serie "De la correspondencia del Bobo" (PR44 169 y OC4 112-113). El mayor cambio, sin embargo, es la suplantación del nombre de Lugones por el de Villegas (quizás en alusión a Quevedo, traductor de autores clásicos), dictada, imagino, por la piedad ante el colega muerto en 1938.

Es decir: un párrafo autónomo de 1924 es injertado tras 1926-1927 (según sugiere la alusión a la Revista Oral de Hidalgo en OC4 111) en uno nuevo, donde adquiere otras connotaciones, es corregido en algún momento imprecisable, tras 1938, y publicado por primera vez en 1944... ¿De cuándo es este texto?

Notas

1 MF aparece a menudo en las cuentas de su hermano como perceptor de sumas a raíz de la venta de terrenos en, por ejemplo, la ciudad de Rosario.

2 Cf. mi trabajo "Arqueología de Papeles de Recienvenido. Macedonio entre Borges, Méndez y Reyes" en: http://www.macedonio.net/critical/recienarque.htm.

3 [Sin título]

4 Me di contra la vereda en defensa propia

5 En defensa propia indagó 1 agente

6 No en ofensa propia: yo mismo me he descargado la vereda en la frente

7 La cornisa de la vereda... apunta 1 reporter, le cayó sobre el rostro a nivel de la tercera circunvolución izquierda asiento de la palabra

8 Y del periodismo insinúo

9 Que ha recobrado en este momento El artesonado de la acera...

10 No se culpe a nadie, propongo, de...

11No es para tanto amigo n

12 De mi pronta mejoría, prosigo... Ruego al señor reportero q figure algo en la noticia de "decúbito dorsal".

13 No hay necesidad: los operarios {tipógrafos} lo ponen siempre.

14 ¿Se me dirá si me puedo levantar sin deslucir la noticia de mi suicidio?

15¿Iban mal sus negocios?

16 Nada de eso: la única dificultad ha sido el cordón de la vereda.

17 Puedo anotar decepci oposición de familia a su noviazgo

18 Otro insiste en que había mediado agresión y me ruega

19 Alguien ilegible Vd. {ilegible} un desconocido desde mucho tiempo atrás para Vd. avanzó resueltamente y desenfundando [15x-b] un cordon de vereda Smith-Wesson me lo disparó [Nótese el cambio de persona o de hablante.]

20 Empiezo a sulfurarme y los increpo en fin

21 [En la misma línea que “Empiezo (...) en fin“] Yo estaba aqui antes que Vds y mis informes son mas anticipados Porque es descredito para una gran cuidad de canillitas footballeros que cualquier común accidentado los supere en agilidad y llegue siempre al lugar del accidente antes que todo otro vecino de Buenos Aires. La rapidez con que se improvisa una concurrencia en redor de un asesinado robado o derribado evidencia el esfuerzo de amor propio con que toda la población quisiera demostrarse superior en ligereza de piernas a la víctima Voy a darles un resumen publicable: [El pasaje „Porque es descredito (...) a la víctima“ pasará, con muchas variantes, a formar parte de „Conferencia no anunciada de Recienvenido en el local de su accidente“: „La rapidez con que se improvisa una concurrencia en redor de un asesinado, robado o derribado, evidencia el esfuerzo de amor propio con que la la población quisiera demostrarse superior en ligereza de piernas a la víctima. / En una caída de tres metros el piso llega demasiado tarde y daría tiempo al público para llegar antes del accidente, que es lo que merece una ciudad como Buenos Aires, pues es descrédito para una metrópoli de canillitas y futbolistas que cualquier común accidentado los supere en agilidad y llegue siempre al lugar antes. (...) / Si os proclamáis habitantes de la ciudad que no sólo vende más diarios sino que gracias a sus raudos canillitas los vende más pronto, y del mejor fútbol del mundo, no os hagáis nunca esperar de un accidentado y penetráos de que el único modo de no llegar tarde es el de llegar antes del suceso. Esforzáos, por lo menos, en ser un público de las caídas que llegue antes que el suelo.“ (PR44: 61; OC4 17-18). El tema tiene también otras ramificaciones en los cuadernos de hacia 1924.]

22 Voy Yo caí: fue en ese momento que me encontré en el suelo Ninguna persona había

23 Estaba yo. Y yo. Y yo dicen los reporteros.

24 Muy bien. No imaginando que hubieran tantas personas en torno mío que me precisaran, invertí unos minutos de desmayo en estarme quieto sin apresuramiento. Cuando desperté, me supuse o que había recibido parte de la vereda en la cabeza, o que había leído algún tomo de estadística o algún capítulo de Literatura Obligatoria de la Ilíada o el cielo del Dante. Rodeado, en las cuatro direcciones de la instrucción pública, N. S. E. y O., por infinitas personas en número [15x-a] de setenta que habían abandonado importantes negocios para para [sic] formarme un cinturón zoológico suburbano, se llamó a la Asistencia Pública, para que me trajera un vaso de agua que nunca llegó.

25 Retardo de la Asistencia Pública anota reporter

26 Algo de delirio, otro.

27 [Tras un breve texto que no guarda relación con el presente:] No obstante la falta de horario, el accidente es la única cosa q yo nunca he visto desperdiciar; el agua caliente, el fuego, desperdiciamos con frecuencia, po siempre alrededor de aquel he visto a mch personas q están juntando al accdt, rodeándolo para q no se filtre y desparrame, formando un círculo tan pft como pft es el centro de él formado por la persona más o menos completa en el momento q ha tomado el papel de acctd. [La página finaliza con una línea, de lectura dudosa, que podría pertenecer a este texto:] Lo mas triste son los accdt no entero, el accdt en entero cdo

Bibliografía

[Me permito recoger aquí sólo textos propios. Para una bibliografía general véase C. García 2004/03]

García, Carlos (1997): "Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges - Textos desconocidos" [MF: "Al hijo de un amigo". Glosa de JLB (1921)]: Letras de Buenos Aires 37, Buenos Aires, julio de 1997, 23-28.

García, Carlos (1999): "Borges y Macedonio: Un incidente de 1928": Cuadernos Hispanoamericanos 585, Madrid, marzo 1999, 59-66.

García, Carlos (2000a): Macedonio Fernández / Jorge Luis Borges. Correspondencia 1922-1939. Crónica de una amistad. Buenos Aires: Corregidor, 2000.

García, Carlos (2000b): "Ramón y Macedonio Fernández: afinidades electivas": BoletínRAMÓN 3, Madrid, octubre de 2000. URL: http://www.ramongomezdelaserna.net/bR3.RyMF(C.Garcia).htm.

García, Carlos (2004/03): "Macedonio Fernández: Bibliografía" (tomada de mi Correspondencia Macedonio-Borges; actualizada al 26-III-04); versión electrónica puesta en la red el 11-VI-04. URL: http://www.macedonio.net/critical/bibintro.htm.

García, Carlos (2004/06): "Macedonio, ¿presidente?": Versión electrónica puesta en la red el 27-VI-04. URL: http://www.macedonio.net/critical/presidente.htm.

García, Carlos (2004/08a): "Borges y Macedonio: Un incidente de 1928": Cuadernos Hispanoamericanos 585, Madrid, marzo de 1999, 59-66. Versión actualizada, puesta en la red el 5-VIII-04. URL: http://www.macedonio.net/critical/incidente.htm.

García, Carlos (2004/08b): "Alfonso Reyes / Macedonio Fernández: Correspondencia 1929-1937": Letras de Buenos Aires 44, noviembre de 1999, 33-39; una versión ligeramente distinta apareció en Universidad de México (Revista de la UNAM) 600-601, México, enero-febrero de 2001. Versión actualizada, puesta en la red el 14-VIII-04. URL: http://www.macedonio.net/critical/correyes.htm.

García, Carlos (2004/08c): "Arqueología de Papeles de Recienvenido (Macedonio entre Borges, Méndez y Reyes)": puesto en la red el 16-VIII-04. URL: http://www.macedonio.net/critical/recienarque.htm.

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