La esperanza del Osasuna

En España, todas las aficiones han puesto alguna vez a un entrenador el peculiar apellido ‘vete ya’. Es un cántico repetido en incontables ocasiones en las gradas, esté donde esté el campo en cuestión. Ayer le tocó a Diego Martínez, entrenador de Osasuna, en Pamplona. Su equipo se aleja de las seis primeras posiciones después de encadenar su cuarto empate consecutivo y su quinta jornada sin ganar ante un Lugo que se presentó en El Sadar en su peor momento de la temporada.
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El conjunto entrenado por Francisco Rodríguez eligió un escenario histórico para recuperar sensaciones. El Lugo se presentó en la capital navarra con la sensación de que a su coche empieza a quedarse sin gasolina y a desgastársele las ruedas tras una primera vuelta formidable. No ganó el cuadro gallego, ya son seis encuentros sin hacerlo, pero dio síntomas de reacción.
El empate le sirve al Lugo para alcanzar la famosa frontera de los 50, objetivo que se marcan a comienzo de temporada todos los equipos que sueñan con mantenerse en Segunda División. A falta de cinco citas para que concluya la Liga, los de Francisco respiran aliviados sabiendo que difícilmente pasarán apuros para competir de nuevo el próximo curso en la categoría de plata. Osasuna hace cuentas. Cinco son las unidades (si el Numancia gana al Oviedo) que le separan de la fase de ascenso. No es una situación definitiva, pero no gusta a su hinchada, que pidió el cese de Diego Martínez durante un encuentro en el que el Lugo fue mejor.
El conjunto visitante introdujo muchas novedades en su once. Apostó Francisco por tres hombres en la medular: Pita, Seoane y Sergio Gil. El último, al que las lesiones han estado lejos de respetar este ejercicio, tuvo la primera ocasión clara para el Lugo, en su primera vez como titular. Muy buena primera parte lucense, con gol mal anulado a Escriche por fuera de juego de Jaime Romero incluido. Los locales solo crearon peligro en un mano a mano de Robert Ibáñez con Juan Carlos que se fue por encima del larguero.
Osasuna encomendó sus opciones de ganar a una de sus viejas virtudes, el balón parado. Por esta vía llegó su único gol, anotado por Unai García. Fue a la salida de un córner, al rematar un córner en el segundo palo. El mismo jugador estuvo a punto de dejar el choque visto para sentencia en otro saque de esquina. Su cabezazo se marchó fuera por poco.
Parecía que el Lugo saborearía una nueva derrota en Pamplona, pero los movimientos de Francisco desde el banquillo surtieron efecto. Cristian Herrera llevaba solo dos minutos en el terreno de juego cuando logró el empate. Hicieron falta dos rechaces antes. Álvaro Lemos disparó al palo, Seoane estrelló el primer rebote en un defensor y al tercero, el balón durmió en la red. Ya se había entrado en el último cuarto de hora de partido.
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El empate no se movería a pesar de que el Lugo contó con una ocasión muy clara para hacer el segundo. Sergio Herrera salvó un punto al despejar un remate de Fede Vico cercano el desenlace. Insuficiente para la afición de Osasuna, que no dudó en mostrar su enfado. El Lugo sigue sin vencer, aunque su cara más parecia a la de la primera vuelta.