Bruno Soriano, Un nuevo central Español

Bruno Soriano nació al fútbol en un tiempo y en un lugar en los que se consolidaba la identidad de un equipo. De un club, prácticamente. El Villarreal de Pellegrini y Riquelme, en 2007, se conjuraba para trascender la figura del propio Román. Después de haberse hecho grande de la mano del argentino, y de haberse entregado a él, para lograrlo, en cuerpo, alma y sistema, se proponía, también, hacerse mayor. Ser más allá de la presencia en su plantilla de un futbolista único y cuyo paso por la entidad amarilla no podría ser eterno. Invertir lo cosechado. Pocos como Marcos Senna simbolizaron aquel tránsito, pasando de imprescindible gregario en el sistema del que fue dueño Riquelme, a la primera fila de un equipo de propiedad más repartida. El brasileño supo encontrar el momento para dejar ser a otros y el momento para ser él. Bruno Soriano nació al fútbol, también, en los tiempos de Senna.
Descubre las camisetas de Fútbol de las selecciones del mundial 2018,llevatelas al mejor precio
Levantando los ojos de la camiseta amarilla, los tiempos del paulista fueron también los del nacimiento de una marca registrada: la del centrocampista español. Fijada en el imaginario y con una credibilidad hoy ya indiscutida, la estirpe se empezó a forjar en la selección española que levantó la Eurocopa en el Ernst Happel de Viena con Senna en su mediocentro, a modo de escolta y continuador de una nube de futuras leyendas. Suyos fueron la voz madura y el fútbol sereno que les aseguró a Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Xabi Alonso, Cesc Fábregas o David Silva, que no eran menos que cualquiera. Que podrían ser más que todos. Sólo porque lo fueron, y porque junto a ellos lo fue también Sergio Busquets, uno de los mejores y más regulares centrocampistas de Europa, superados ya los treinta, cuenta apenas con una decena de participaciones con su selección.

Quizá gracias a ello, también, el Villarreal haya podido gozar durante más de diez años de un futbolista que en otro momento y en otro lugar no habría escapado de las garras de un monstruo mayor.

Si visto en perspectiva lo que se originó en el fútbol español a consecuencia del aquel triunfo de la selección que Senna firmó con tinta invisible, le esquinó a Bruno la puerta de entrada al combinado nacional, paralelamente el brasileño se lo compensó entregándole las llaves y descubriéndole cada pasadizo secreto del Villarreal que vio y ayudó a nacer. Dejándose acompañar primero y, poco a poco, difuminándose después.
Encuentra las botas de futbol que mas se adapte a tus características
De nuevo, siendo y dejando ser. La lección de aquel Senna, capaz de hacer a los demás protagonistas sin dejar de resultarlo él, es uno de los legados más claros del brasileño que hoy pasea por los campos el capitán del Submarino Amarillo. No en vano, se trata de un mediocentro con todas las letras, origen y brújula, de aquellos a los que suele incomodar una compañía cercana, pero que en su caso ha sabido convivir siempre con invitados sin que su presencia se sintiera como una invasión.

Después de Senna vinieron Borja Valero, Tomás Pina o Manu Trigueros, actual compañero de Bruno en la sala de máquinas del Villarreal y cómplice perfecto del castellonense en la definición del mediocampo amarillo.